Avances contra un cáncer en niños de América Latina: científicos muestran que se puede evitar la radioterapia
Investigadores de Argentina, Uruguay y Chile trataron a chicos con linfoma de Hodgkin con quimioterapia a medida y lograron que el 86,2% alcanzara remisión completa sin necesidad de radiación. Los resultados abren la posibilidad de que haya menos efectos secundarios a largo plazo
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El linfoma de Hodgkin clásico es un cáncer que ataca el sistema linfático, la red de tejidos y órganos que defiende al cuerpo de las infecciones.
En niños y adolescentes, las chances de curarse superan el 95% con los tratamientos actuales, que en muchos centros del mundo todavía incluyen radioterapia.
Investigadores médicos de América Latina se preguntaron si esa radiación era realmente necesaria, o si el costo que puede tener décadas después podía evitarse.
El equipo de investigadores llevó a cabo un ensayo clínico conocido como LH-GALOP 2017, cuyos resultados publicó en la revista Leukemia & Lymphoma, y demostró que la mayoría de esos pacientes puede tratarse sin radioterapia sin comprometer las chances de curación.
Trabajan en el Hospital de Pediatría Dr. Juan P. Garrahan de Buenos Aires y el Hospital Pediátrico Alexander Fleming de Mendoza, en Argentina; el Hospital Pereira Rossell – Fundación Pérez Scremini de Montevideo, en Uruguay; y el Hospital de Niños Dr. Luis Calvo Mackenna de Santiago de Chile, en el marco del Grupo de América Latina de Oncología Pediátrica (GALOP).
Si bien es uno de los pilares del tratamiento y salva vidas, la aplicación de la radioterapia puede aumentar el riesgo de desarrollar nuevos tumores, problemas cardíacos o infertilidad décadas después.
Los investigadores tuvieron en cuenta esos efectos y resaltaron que “en enfermedades altamente curables, particularmente durante las etapas tempranas de la vida, la calidad de vida futura se ha convertido en una necesidad más urgente que la cura misma”.
Pedro Zubizarreta, médico pediatra, especialista en hematología y oncología infantil y uno de los coautores del trabajo, dijo a Infobae: “El linfoma de Hodgkin tradicionalmente se trató con radioterapia, una terapéutica que fue muy efectiva en los comienzos”.
“En los adultos, la trascendencia de la radioterapia es menor porque el Hodgkin se da en edad avanzada y los efectos tardíos o no se ven o no tienen mayor relevancia. Pero en la infancia se pueden producir efectos secundarios a largo plazo”, agregó el ex jefe del Servicio de Hematología y Oncología del Hospital de Pediatría Juan Garrahan de Buenos Aires.
Trabajos anteriores ya habían sugerido que omitir la radioterapia en quienes alcanzaban la desaparición de la enfermedad detectable con quimioterapia no afectaba la supervivencia a diez años. Pero aún faltaba evidencia con seguimiento planificado desde el inicio en poblaciones de América Latina.
La idea central del ensayo fue simple: darle a cada paciente la cantidad justa de quimioterapia según su riesgo y su respuesta al tratamiento, y reservar la radioterapia solo para quienes no lograran eliminar la enfermedad con los medicamentos.
Para eso, los investigadores dividieron a los pacientes en tres grupos —bajo, intermedio y alto riesgo— según el estadio de la enfermedad al momento del diagnóstico.
El tratamiento combinó dos esquemas de quimioterapia ya conocidos: ABVD —doxorrubicina, bleomicina, vinblastina y dacarbazina— y ESHAP —etopósido, metilprednisolona, citarabina y cisplatino—, ambos conjuntos de medicamentos que atacan las células cancerosas.
Lo novedoso no fueron los fármacos sino su combinación en la primera línea de tratamiento para enfermedad avanzada, algo que no había sido reportado antes.


