Cómo el Parkinson puede deteriorar la voz antes de que aparezcan otros síntomas
La inteligencia artificial detectó cambios tonales y de volumen antes que las señales motoras clásicas, mientras especialistas advierten que entre el 75 % y el 90 % de los pacientes desarrollan disartria en algún momento de la enfermedad
Por Ismael Yasnikowski
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La enfermedad de Parkinson produce cambios notorios en la voz, lo que dificulta la comunicación y afecta la calidad de vida de quienes la padecen. Un artículo revisado por el Dr. Kiran Chaudhari, científico médico de la University of North Texas Health Science Center y publicado en la plataforma MyParkinsonsTeam, señala que la disartria —un trastorno del habla relacionado con la debilidad o el escaso control de los músculos responsables del habla— suele surgir en las primeras etapas y se intensifica con el avance de la enfermedad. Entre el 75 % y el 90 % de las personas diagnosticadas desarrollan este problema.
Por otra parte, un estudio publicado en la revista científica Frontiers in Digital Health utilizó inteligencia artificial para analizar grabaciones de voz de pacientes con Parkinson y detectó que los cambios en la voz aparecen incluso antes que los síntomas motores tradicionales. Los investigadores identificaron una reducción en la variación tonal, un incremento de la voz ronca y una disminución del volumen como señales tempranas.
Existen diferentes tipos de disartria asociadas al Parkinson, cada una con causas específicas y diversas manifestaciones. La disartria hipocinética resulta de la debilidad muscular y la rigidez producidas por el avance de la enfermedad. Esta rigidez puede afectar la caja torácica y el diafragma, limitando el control sobre la respiración y obligando a las personas a hablar desde el abdomen.
Según el artículo revisado por el especialista, los músculos de la laringe pierden funcionalidad, lo que ocasiona una fonación débil y problemas para modular el tono. El habla adquiere un tono monótono y ronco, con dificultades para articular palabras.
Por otro lado, la disartria hipercinética aparece en menor proporción y suele estar relacionada con el uso prolongado de ciertos medicamentos para la enfermedad. Este tipo se caracteriza por movimientos involuntarios e inestabilidad muscular, lo que genera un habla entrecortada y variable en velocidad y volumen. Algunos pacientes pueden experimentar una combinación de ambos tipos, generando un discurso irregular en ritmo y entonación.
Las dificultades para hablar impactan no solo en la vida diaria, sino también en las relaciones personales y en el bienestar emocional. La enfermedad altera la percepción que las personas tienen de su propia voz. Muchas no advierten que hablan en tono más bajo y creen que su volumen es el habitual, lo que complica aún más la comunicación con el entorno.
Aunque la causa exacta de este fenómeno no se comprende por completo, especialistas sugieren que podría estar relacionada con la dificultad para reconocer emociones en el habla, otro efecto frecuente del Parkinson. Según el medio digital, la disartria suele aparecer antes que la disfagia —el trastorno que afecta la masticación y la deglución—, y puede indicar un avance en la progresión de la enfermedad.
Ante estos desafíos, la terapia del habla se consolida como la principal vía para mejorar la comunicación en personas con Parkinson. Un logopeda puede evaluar la causa precisa de la dificultad y proponer intervenciones adaptadas a cada caso, como ejercicios vocales específicos o rutinas de respiración.
El entrenamiento respiratorio intensivo refuerza los músculos implicados en el habla y contribuye a lograr una comunicación más clara y estable. Prácticas como la respiración diafragmática o la acumulación de aire pueden integrarse fácilmente en las actividades cotidianas.
Además de la terapia tradicional, existen dispositivos de apoyo, como el auricular SpeechVive, que ayuda a aumentar el volumen de la voz, y amplificadores personales que mejoran la audición del interlocutor. Las herramientas tecnológicas, incluyendo aplicaciones móviles y convertidores de texto a voz, también brindan opciones para quienes enfrentan mayores dificultades en el habla.
Profesionales de la salud recomiendan consultar a un médico o neurólogo para acceder a programas de rehabilitación y recibir orientación sobre los recursos disponibles. Iniciar un tratamiento de manera temprana y mantenerlo en el tiempo favorece la conservación de la capacidad de comunicación, el bienestar y los vínculos sociales.


