Una técnica experimental detecta cambios invisibles en el colágeno de la piel: cómo funciona

Un equipo encabezado por la Universidad de Hiroshima combinó imagen óptica avanzada y espectroscopia para analizar la organización del tejido humano. El enfoque, aún en etapa piloto, busca evaluar su integridad antes de que aparezcan alteraciones evidentes

Por Constanza Almirón

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Aunque frente al espejo la piel parezca igual, por dentro puede estar ocurriendo otra historia. Antes de que aparezcan arrugas, pérdida de firmeza u otras señales evidentes, el tejido empieza a modificarse en un nivel microscópico que las técnicas habituales no siempre registran.

En ese plano, un equipo internacional encabezado por la Universidad de Hiroshima presentó un método para detectar de forma temprana cambios en el colágeno humano al medir no solo las fibras, sino también su organización.

El grupo concluyó que la organización molecular y la quiralidad supramolecular —una forma de describir el orden con el que se acomodan sus componentes en distintas escalas— se deterioran antes de que las fibras visibles se adelgacen o se fragmenten, según el Instituto Internacional para la Sostenibilidad con Materia Metaquiral Anudada (SKCM2) y el artículo publicado en ACS Nano.

El estudio estuvo encabezado por Ali Haider, investigador en formación de la Universidad de Hiroshima, y Katsuya Inoue, profesor de SKCM2.

“El mensaje clave de este artículo es que el colágeno no debe verse solo como una red de fibras visibles, sino como un material jerárquico cuya función depende de la organización en múltiples escalas de longitud”, afirmó Inoue en declaraciones recogidas por SKCM2.

Esa idea ayuda a entender por qué el deterioro inicial puede pasar inadvertido. Según el artículo de ACS Nano, los métodos tradicionales suelen detectar el adelgazamiento de las fibras o la pérdida de conectividad, pero esos signos aparecen en etapas más tardías de la remodelación del tejido.

Haider lo explicó con una comparación: “Una forma de entender nuestros hallazgos es que los métodos de imagen convencionales pueden mostrar los ‘ladrillos’ de una estructura de colágeno, pero pueden pasar por alto cambios sutiles en la forma en que esos ladrillos están organizados”, señalo en el comunicado. En términos simples, el estudio propone mirar no solo “cuánto colágeno hay” o si la red se ve continua, sino también si mantiene su orden interno.

La investigación también indica que factores intrínsecos y externos, como la radiación ultravioleta, la glicación no enzimática (cuando los azúcares se unen al colágeno sin ayuda de enzimas), el estrés oxidativo y cambios en la hidratación, remodelan la red dérmica a lo largo de la vida adulta.

Para medir ese cambio, el equipo combinó varias técnicas sobre una misma sección de tejido. Según SKCM2, integró imagen óptica avanzada con espectroscopia quiroóptica, entre ellas dicroísmo circular por radiación sincrotrón en ultravioleta de vacío y dicroísmo circular vibracional multidimensional con láser de cascada cuántica.

El artículo de ACS Nano añadió que también usaron generación de segundo armónico para cuantificar alineación, continuidad y estructura de la red de colágeno. Ese flujo de trabajo permitió evaluar en una misma muestra la densidad del material, su orientación y la coherencia de su organización quiral supramolecular.

Las muestras fueron secciones congeladas de dermis abdominal humana de 30 micrómetros de espesor. El estudio analizó tres donantes adultos, identificados como S1, S2 y S3, y comparó dos niveles de estructura del colágeno: el orden quiral a escala molecular (cómo se organizan sus componentes en el nivel más pequeño) y la organización fibrilar a escala mesoscópica (cómo se acomodan las fibras cuando ya pueden observarse como una red).

Según el artículo, los resultados mostraron una separación clara entre masa de colágeno y orden estructural. Las muestras conservaron contenido y cobertura del material incluso cuando su coherencia quiral supramolecular ya se había degradado.

El equipo también miró cómo estaban “apuntando” las fibras y qué tan fuerte era la señal que usaron para observarlas. Según el artículo, en S1 las fibras se veían más repartidas y parejas, mientras que en S3 aparecían más “tiradas” hacia una dirección y con señales de que la red empezaba a romperse en partes.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/