La hiperpigmentación: causas, prevención y tratamientos según expertos
Especialistas explican por qué aparecen manchas oscuras y qué hábitos ayudan a reducir su impacto, con énfasis en la constancia, la protección diaria frente al sol y la elección cuidadosa de productos
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La hiperpigmentación y manchas oscuras aparece cuando ciertas zonas de la piel se oscurecen por un exceso de melanina, y las fuentes consultadas coinciden en que la exposición solar figura entre los desencadenantes más importantes.
Cleveland Clinic, Vogue y la revisión publicada en Drugs in Context señalan además que prevenirla o atenuarla exige constancia y una combinación de cuidados.
La hiperpigmentación es una afección frecuente en la que surgen manchas o parches marrones, negros, grises, rojos o rosados por una producción excesiva de melanina, según Cleveland Clinic.
Para prevenir o reducirla, los especialistas citan sobre todo la fotoprotección diaria, y para tratarla mencionan opciones tópicas como hidroquinona, retinoides, ácido azelaico, ácido tranexámico, ácido kójico, cisteamina, niacinamida, arbutina y vitamina C, con resultados que pueden tardar meses, según Drugs in Context y Vogue.
Cleveland Clinic define la hiperpigmentación como una condición común que vuelve más oscuras algunas áreas de la piel. Esa coloración puede concentrarse en un punto o extenderse a distintas zonas del cuerpo.
Según Vogue, los desencadenantes incluyen exposición solar, cicatrices de acné, envejecimiento, inflamación, genética y fluctuaciones hormonales. Dija Ayodele, esteticista y autora de Black Skin, explicó al medio: “En esencia, cualquier fuente de inflamación o irritación, combinada con la respuesta natural del cuerpo a través de la producción de melanina, puede provocar hiperpigmentación”.
La revisión de Drugs in Context, publicada en 2022, destaca dos cuadros relevantes: el melasma y la hiperpigmentación posinflamatoria. El primero suele manifestarse con pigmentación marrón o gris en el rostro y se asocia, entre otros factores, a la luz ultravioleta, la luz visible, los antecedentes familiares y las influencias hormonales.
Ese mismo trabajo señala que la hiperpigmentación posinflamatoria aparece tras traumatismos o inflamación cutánea, como el acné. También advierte que la hiperpigmentación facial es más frecuente y más difícil de tratar en personas con piel de color.
Las tres fuentes coinciden en un punto: proteger la piel del sol es la base del manejo. Expertos citados en Drugs in Context recomiendan filtros que cubran la radiación ultravioleta y la luz visible, y dan preferencia a fórmulas con óxido de hierro.
La revisión cita estudios en los que el uso de protector de amplio espectro aportó mejoras medibles en melasma. En un ensayo con 68 pacientes, el grupo que usó protector frente a radiación ultravioleta y luz visible obtuvo a las 8 semanas una reducción de 28% en mediciones colorimétricas y de 15% en la puntuación de gravedad frente al grupo con protección solo ultravioleta, según el artículo académico.
Cleveland Clinic también sitúa la protección solar entre las mejores formas de prevenir y reducir la hiperpigmentación. Vogue recoge la misma idea en declaraciones de la doctora Vanita Rattan, formuladora cosmética y directora ejecutiva de Skincare by DrV, quien advirtió que el melasma empeora si la piel no se protege de la radiación ultravioleta con un SPF de amplio espectro.
En el plano clínico, Drugs in Context identifica a la hidroquinona como tratamiento de referencia para la hiperpigmentación facial. La revisión precisa que puede usarse sola o en combinaciones, aunque también menciona efectos adversos como eritema, ardor, picor, descamación y, en casos raros asociados al uso prolongado, ocronosis.
La misma revisión incluye entre las terapias de primera línea a los retinoides, como tretinoína, adapaleno y tazaroteno. También menciona riesgos como dermatitis por retinoides, sequedad, ardor y la posibilidad de agravar la hiperpigmentación posinflamatoria, sobre todo en pieles más oscuras.
Entre las alternativas tópicas, Drugs in Context enumera ácido azelaico, ácido tranexámico, ácido kójico, cisteamina, niacinamida, arbutina y ácido ascórbico o vitamina C. El texto añade que el ácido kójico puede asociarse a dermatitis de contacto y que la cisteamina y el ácido tranexámico tópico han mostrado resultados favorables con buena tolerancia en varios estudios.


