Consumir magnesio y proteína en polvo: cómo impacta en el cuerpo y cuándo evitar la combinación

La ingesta en conjunto ofrece ventajas sobre la recuperación muscular, la regulación del azúcar en sangre y la salud ósea, aunque no está exento de riesgos gastrointestinales y contraindicaciones para ciertos grupos

Por Ismael Yasnikowski

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Cada vez más personas que buscan mejorar su rendimiento físico y bienestar general suman a su rutina diaria la ingesta de magnesio y proteína en polvo. Esta práctica reporta beneficios en distintos niveles, aunque requiere atención a posibles efectos adversos y a situaciones en las que no es recomendable. Cuando se incorporan de manera adecuada, ambos productos pueden potenciarse y cumplir funciones esenciales en el organismo.

Según la Dra. Kristen Gasnick, especialista en Fisioterapia y Medicina Deportiva de la Universidad de Medicina y Odontología de Nueva Jersey (UMDNJ), citada por la revista Verywell Health, el magnesio participa en numerosos procesos químicos del cuerpo, resultando indispensable para el funcionamiento nervioso, muscular y el metabolismo energético.

Las fórmulas de proteína, especialmente las derivadas del suero, aportan aminoácidos cruciales para la reparación celular y el mantenimiento muscular. El artículo destaca que alcanzar niveles óptimos de estos nutrientes puede influir positivamente en el desempeño físico y en la capacidad de recuperación tras la actividad deportiva.

Uno de los aportes destacados al combinar estos suplementos es la mejora en la respuesta muscular tras el esfuerzo físico. El magnesio favorece tanto la relajación como la contracción de los músculos, lo que contribuye a disminuir la aparición de calambres y la sensación de fatiga. Al mismo tiempo, los aminoácidos presentes en la proteína resultan esenciales para la síntesis y regeneración de las fibras musculares. Según la especialista, “un nivel adecuado de magnesio garantiza una correcta recuperación tras el ejercicio y ayuda a prevenir la debilidad muscular y los calambres”.

La administración conjunta también puede impactar en la regulación de la glucosa en sangre. Este mineral activa enzimas y receptores de insulina que colaboran en el procesamiento de la glucosa, ayudando a mantener su concentración en valores saludables. Por su parte, las proteínas ralentizan la digestión, lo que contribuye a evitar picos glucémicos. “Las dietas pobres en proteína y fibra suelen estar relacionadas con niveles elevados de azúcar en sangre y diabetes tipo 2”, señaló la especialista, en declaraciones recogidas por Verywell Health.

El beneficio de esta combinación se extiende al sistema óseo. El magnesio facilita la activación de la vitamina D, esencial para la absorción de calcio y la formación de hueso. Una ingesta adecuada de proteína, junto con la práctica de ejercicios de fuerza, fortalece la estructura ósea y reduce el riesgo de fracturas. Un meta-análisis publicado Journal of the International Society of Sports Nutrition evidenció que la suplementación diaria con magnesio acelera la regeneración muscular, disminuye la frecuencia de calambres y mejora tanto la salud ósea como la producción de energía celular.

De acuerdo con el artículo, la administración simultánea de ambos suplementos puede realizarse en cualquier momento del día, incluso antes o después de entrenar. El magnesio suele recomendarse con los alimentos, por lo que añadirlo a un batido facilita su consumo diario. Además, algunas presentaciones de este mineral son mejor toleradas por el aparato digestivo.

Existen, sin embargo, situaciones en las que la combinación no resulta apropiada. Personas con fenilcetonuria (PKU), un trastorno metabólico que impide procesar la fenilalanina, deben evitar la proteína en polvo, ya que contiene ese aminoácido y podría causar complicaciones neurológicas. Quienes presentan insuficiencia renal también deben consultar a un profesional de la salud antes de incorporar estos productos, debido al riesgo de sobrecarga y alteraciones en los electrolitos.

Tanto el magnesio como las fórmulas proteicas pueden provocar molestias digestivas. El hidróxido de magnesio, utilizado como laxante, puede generar diarrea. Las proteínas de suero pueden provocar hinchazón y gases, sobre todo en personas con intolerancia a la lactosa. Las alternativas vegetales, como las elaboradas a partir de guisantes o arroz, por su mayor contenido de fibra, también pueden causar malestar intestinal en algunos casos.

La cantidad diaria sugerida de magnesio depende de la edad y el sexo: mujeres de 19 a 30 años requieren 310 miligramos, y los hombres, 400 miligramos. Para personas de 31 años o más, la recomendación sube a 320 miligramos en mujeres y 420 miligramos en hombres, según la Dra. Gasnick.

En relación a la proteína, la dosis apropiada se calcula según el peso y el grado de actividad física. Para actividad baja, se aconseja 1 gramo por kilogramo de peso corporal; para actividad moderada, 1,3 gramos; y para quienes realizan entrenamiento intenso, hasta 1,6 gramos por kilogramo.

La ingesta de estos productos puede interferir con la absorción de ciertos fármacos, como antibióticos, bisfosfonatos, diuréticos, gabapentina, levotiroxina y zinc. La investigación recomienda espaciar varias horas la toma de suplementos y medicamentos para evitar interacciones y consultar siempre a un profesional antes de iniciar su consumo.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/