Hidratarse bien mejora la performance y protege las articulaciones en quienes corren

Estudios confirman que perder apenas un 2% de peso corporal por falta de líquidos ya reduce el rendimiento físico y aumenta el riesgo de lesiones

Por Santiago Abraldes

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La hidratación suele quedar relegada frente a la elección de calzado o los planes de entrenamiento, pero sostiene el rendimiento y la salud del corredor. Según la especialista Yolanda Vázquez Mazariego entevistada por Sportlife, mantener un equilibrio adecuado de líquidos no es solo una cuestión de bienestar general, sino el factor que más incide en la prevención de lesiones y en alcanzar el máximo nivel deportivo.

Una investigación publicada confirma que una pérdida de líquidos equivalente al dos por ciento del peso corporal por deshidratación puede reducir el rendimiento en una prueba de carrera en cinta en un seis por ciento respecto al estado de hidratación óptima.

Este descenso impacta directamente en la fuerza muscular, la resistencia y la aparición de fatiga precoz. La hidratación es la medida más eficaz para quienes buscan cuidar su cuerpo y mejorar sus marcas, más allá de la estación del año o la temperatura ambiente.

Durante la actividad física, el cuerpo pone en marcha un complejo mecanismo para regular la temperatura interna, donde el agua cumple la función de refrigerante principal. La falta de líquidos obliga al organismo a realizar un esfuerzo adicional para mantener el equilibrio térmico, lo que se traduce en un aumento inmediato de la frecuencia cardíaca y una fatiga prematura. Esta situación compromete la eficiencia del sistema cardiovascular y, por ende, la capacidad global de respuesta ante el esfuerzo.

La deshidratación provoca una menor respuesta de las fibras musculares, reduce la fuerza de zancada y disminuye notablemente la resistencia, lo que acorta el tiempo o la distancia que es posible sostener el ritmo objetivo. Además, la sensación de agotamiento se intensifica, incluso al realizar el mismo trabajo de siempre.

Más allá de los efectos inmediatos, la deshidratación tiene consecuencias internas, especialmente en las articulaciones. El cartílago, tejido encargado de amortiguar cada zancada y proteger los huesos del desgaste por fricción, está compuesto en aproximadamente un 80% por agua. La falta de hidratación reduce su elasticidad y su capacidad para absorber impactos mecánicos.

Cuando el cartílago pierde esta función, aparecen molestias crónicas y se incrementa de forma considerable el riesgo de lesiones articulares, tanto en la práctica deportiva como en las actividades cotidianas. Este aspecto, poco conocido por muchos corredores, contribuye a la longevidad deportiva y a la prevención de lesiones a largo plazo.

La hidratación efectiva no debe limitarse al momento en que aparece la sed o durante el entrenamiento, sino que debe integrarse como un hábito constante y diario. Este enfoque influye de manera directa en funciones como la circulación sanguínea, la recuperación muscular y el equilibrio térmico, factores esenciales para el bienestar y el rendimiento de cualquier atleta.

Adoptar la hidratación diaria como rutina permite que el organismo esté preparado para las exigencias físicas y reduce la probabilidad de iniciar una sesión de entrenamiento en estado de déficit hídrico, situación que puede comprometer tanto el rendimiento deportivo como la salud general.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/