La dopamina y la segmentación de la memoria: claves para entender la percepción del tiempo en el cerebro
Nuevos hallazgos en neurociencia exploran el impacto de ciertos mensajeros químicos sobre la manera en que se identifican y distinguensucesos pasados, aportando una perspectiva novedosa sobre la experiencia temporal humana
Por Bautista Salaverri
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En el universo de la neurociencia, la dopamina ocupa un lugar central como uno de los mensajeros químicos más estudiados. Esta sustancia, producida de manera natural por el cerebro, es conocida principalmente por su capacidad para modular la motivación, el placer y el refuerzo de conductas.
La hormona se sintetiza en regiones específicas del sistema nervioso, como el área tegmental ventral y la sustancia negra, donde las neuronas especializadas transforman la tirosina en un complejo proceso bioquímico que culmina en la liberación de este neurotransmisor hacia diferentes áreas cerebrales.
La función es esencial para regular una amplia variedad de procesos biológicos y conductuales. Interviene en el control del movimiento, la toma de decisiones, la percepción de recompensas y el aprendizaje. Esta activación no solo provoca sensaciones placenteras, sino que también impulsa la repetición de aquellas acciones que han resultado beneficiosas para el individuo.
Investigaciones recientes han descubierto que la dopamina está profundamente implicada en la memoria y en la manera en que el cerebro organiza y recupera experiencias pasadas. Distintos experimentos han demostrado que la activación dopaminérgica puede influir directamente en cómo recordamos el tiempo y los límites entre eventos, moldeando así la estructura de nuestros recuerdos.
La dopamina y la memoria podrían estar conectadas de una forma menos ligada al placer y más relacionada con cómo el cerebro separa experiencias. Un estudio de psicólogos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), publicado en Nature Communications, vinculó esa señal química con una expansión del tiempo recordado entre eventos distintos y con la segmentación de la experiencia en recuerdos episódicos.
Según la UCLA en el estudio publicado en Nature Communications, la hormona podría cumplir un papel de organización en la memoria: se activaría al inicio de eventos nuevos y ayudaría a que el cerebro recuerde como más separados episodios que en realidad ocurrieron a la misma distancia objetiva. Esa asociación apareció en medidas ligadas al área tegmental ventral y en registros de parpadeo usados como indicador indirecto.
Una de las autoras, Erin Morrow, estudiante de doctorado de la casa de estudios, expresó en declaraciones recogidas por la universidad que la dopamina suele aparecer en la conversación pública como una señal de recompensa, aunque el sistema dopaminérgico “también responde con fuerza a la novedad y al cambio”.
Morrow añadió que descubrieron “que la activación del sistema dopaminérgico al comienzo de un nuevo evento es probablemente una de las maneras en que nuestro cerebro segmenta las experiencias en episodios memorables”. El estudio sitúa ese proceso en el área tegmental ventral (ATV), una región asociada con la liberación de dopamina.
Para David Clewett, profesor de psicología de la UCLA, el tiempo no funciona en la memoria como una medida fija. En declaraciones recogidas por la universidad, sostuvo que los “hallazgos sugieren que este proceso también moldea la memoria. Lo concibo como la inserción de pequeñas brechas en un flujo continuo, lo que ayuda a diferenciar eventos cercanos”.
La evidencia surgió de un experimento con 32 participantes. Los voluntarios observaron imágenes de objetos neutros dentro de un escáner de resonancia magnética funcional (RMf), mientras escuchaban tonos en el oído derecho o izquierdo. El mismo se repetía durante ocho elementos para crear un contexto estable. Después cambiaba de oído y de frecuencia para marcar un límite de evento, una transición que, según Nature Communications, se repitió hasta formar cuatro eventos auditivos distintos dentro de secuencias de 32 imágenes.
Los cambios de tono activaron con más fuerza el ATV que los tonos de continuidad, según Nature Communications. Esa señal apareció en los límites entre eventos, cuando cambiaba el contexto auditivo y la tarea exigía además cambiar de mano para responder.
Cuando los investigadores mostraron después pares de imágenes y pidieron juzgar cuán separadas habían aparecido en el tiempo, los pares que cruzaban un límite de evento se recordaron como más lejanos. La UCLA y News Medical señalaron que esa diferencia surgió pese a que todos los pares evaluados tenían la misma distancia objetiva. Los autores en el estudio precisaron que entre cada par probado siempre había tres imágenes intermedias, equivalentes a unos 32,5 segundos. Aun así, los pares que atravesaban un cambio de contexto recibieron calificaciones de mayor distancia temporal.
La intensidad de la respuesta del área tegmental ventral también importó. Según la publicación, respuestas más fuertes en esa región predijeron una mayor dilatación del tiempo recordado para los pares que cruzaban límites, mientras que esa relación no apareció en los pares del mismo contexto.


