Las alternativas que alivian una picadura sin dañarla
Evitar el rascado reduce la inflamación y acelera la recuperación, según un equipo de investigadores en Estados Unidos
Por Fernando Mongelós
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Rascar una picadura de insecto puede parecer una solución inmediata, pero la investigación médica más reciente advierte que este acto agrava la inflamación y prolonga la molestia.
Un equipo liderado por Brian S. Kaplan, investigador en Estados Unidos, demostró que la acción de rascarse desencadena procesos inmunológicos que intensifican el enrojecimiento y el picor.
Según lo reportado por MedicalXpress, el rascado activa las células inmunitarias llamadas mastocitos, encargadas de liberar sustancias que incrementan la inflamación y perpetúan el ciclo de picor.
Los experimentos realizados por el grupo de Kaplan, en colaboración con el National Institutes of Health (NIH), incluyeron el uso de “collares isabelinos” en ratones, impidiéndoles rascarse tras la aplicación de un irritante en la piel. Los resultados, difundidos también por Boston.com, mostraron que los animales que no pudieron rascarse presentaron una reacción inflamatoria considerablemente menor y una reducción notable en la acumulación de células inmunitarias en la zona afectada.
“Ignorar una picadura puede hacer que la molestia desaparezca en cinco o diez minutos para la mayoría de las personas, pero si se empieza a rascar, la picadura puede durar una semana, con más inflamación y picor”, explicó Kaplan en declaraciones recogidas por el medio.
El acto de rascarse, además, provoca la liberación de una sustancia química denominada sustancia P, la cual intensifica la reacción inflamatoria y promueve la sensibilidad de la zona.
Esta conclusión fue respaldada por una investigación publicada en The Washington Post, que detalla cómo la interacción entre la sustancia P y los mastocitos genera una respuesta inmunológica más robusta y prolongada.
De acuerdo con las fuentes consultadas por MedicalXpress, los expertos recomiendan evitar el rascado y utilizar productos calmantes para aliviar la molestia. Entre las opciones sugeridas figuran las cremas de hidrocortisona, la loción de calamina y los baños de avena, que ayudan a reducir el picor sin dañar la piel.
El equipo de Kaplan también aconseja recurrir a cremas con mentol para engañar temporalmente la sensación de picor y cortar el ciclo antes de que la irritación aumente.
El uso de antihistamínicos puede ser útil cuando las molestias son intensas, aunque para los casos habituales de picaduras de mosquito y dermatitis de contacto, los dermatólogos insisten en la importancia de la prevención: cubrir la piel, evitar zonas con alta presencia de insectos y mantener una higiene adecuada.
La investigación subraya que, si se evita el rascado, la piel tiende a recuperarse más rápido y el riesgo de infección disminuye.
Los científicos también exploraron una antigua hipótesis evolutiva: rascarse podría haber servido para desprender parásitos superficiales. Sin embargo, los resultados del estudio muestran que el costo inmediato es mayor, ya que la piel se vuelve más vulnerable a infecciones y tarda más en sanar.
El reporte de The Washington Post resalta que, en los experimentos, los ratones que se rascaron mostraron una mayor presencia de bacterias en la zona afectada, lo que refuerza la advertencia sobre el riesgo de complicaciones.


