Ejercicios mentales que contribuyen a la salud cardiovascular, según la ciencia

Investigaciones recientes muestran que atención plena, gratitud y optimismo incorporados en la vida diaria pueden ayudar a disminuir la presión arterial y mejorar marcadores inflamatorios en personas con riesgo cardíaco

Por Ismael Yasnikowski

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Un estudio reciente indica que la atención plena, la gratitud y el optimismo pueden contribuir a reducir la presión arterial en personas con hipertensión. La revisión, publicada en el medio estadounidense Verywell Health y revisada por el psicólogo clínico licenciado en California, doctor Dakari Quimby, analizó 18 ensayos clínicos enfocados en distintas estrategias mentales aplicadas a adultos.

Los resultados muestran que la práctica regular de estos ejercicios durante un periodo de ocho a doce semanas se asocia con descensos en la presión arterial sistólica y mejoras en los marcadores inflamatorios, dos factores claves para la salud cardiovascular.

La atención plena consiste en centrar la conciencia en el presente sin emitir juicios sobre pensamientos, emociones o sensaciones. De acuerdo con la Asociación Americana de Psicología (APA), esta práctica puede realizarse mediante ejercicios de respiración, escaneo corporal, meditación, yoga y técnicas de observación sensorial. Según los datos recogidos por Verywell Health, quienes participaron en programas de atención plena durante al menos dos meses registraron valores más bajos de presión arterial.

Un estudio publicado en la revista Cardiology Clinics subraya que la frecuencia y la constancia resultan determinantes para obtener resultados. Los mayores beneficios se observaron en personas que mantuvieron la práctica de la atención plena de forma diaria o semanal, con descensos de hasta 8 puntos en la presión sistólica en grupos de alto riesgo cardiovascular.

El diario de gratitud es otra de las estrategias señaladas en la revisión. Consiste en escribir, cada día, aspectos de la vida por los que se siente agradecimiento. Los estudios incluidos en el análisis muestran que este sencillo ejercicio ayuda a enfrentar el estrés y favorece una mejor respuesta del organismo ante las demandas diarias.

El análisis también muestra que los programas que combinan sesiones semanales con recordatorios digitales diarios son los que ofrecen mayores beneficios. En algunos ensayos, la reducción de la presión arterial sistólica fue de hasta 7,6 puntos en pacientes cardíacos de alto riesgo, mientras que en otros se observaron mejoras en biomarcadores inflamatorios.

El optimismo aparece como el tercer pilar de este enfoque. Visualizar resultados positivos, reformular pensamientos negativos y establecer metas alcanzables son algunas de las recomendaciones presentes en los protocolos estudiados. El artículo indica que “las personas optimistas tienden a presentar una mejor salud cardíaca”, un hallazgo respaldado por varios trabajos epidemiológicos recientes.

El doctor Dakari Quimby, especialista en psicología positiva, advierte que estas estrategias no reemplazan el tratamiento médico, pero pueden integrarse como complemento, especialmente en pacientes con hipertensión o factores de riesgo cardiovascular. El especialista destaca el valor de estos hábitos a largo plazo para la salud general.

El interés científico por la relación entre mente y corazón se ha fortalecido en los últimos años. La American Heart Association (AHA) reconoce que el manejo del estrés a través de la atención plena y la gratitud favorece tanto la salud cardiovascular como la adherencia a los tratamientos médicos, por lo que recomienda a los equipos de salud integrar estas prácticas en el abordaje de la hipertensión.

Para quienes desean incorporar estos ejercicios en su rutina, los especialistas sugieren comenzar con acciones simples. En el caso de la atención plena, bastan unos minutos diarios de respiración consciente o de observación atenta durante una caminata. La gratitud puede trabajarse escribiendo tres aspectos positivos al final de la jornada, mientras que para desarrollar el optimismo se aconseja visualizar desenlaces favorables ante situaciones desafiantes.

Según los autores del estudio publicado en la revista científica Cardiology Clinics, entrenar el cerebro con ejercicios mentales específicos puede traducirse en beneficios fisiológicos medibles, como la reducción de la presión arterial sistólica y la mejora de los marcadores inflamatorios.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/