Por Walter Elías – Asesor externo del Centro de Investigación Aeroespacial.
El reciente informe de resolución de casos 2025 del Centro de Identificación Aeroespacial (CIAE) revela una tendencia creciente: gran parte de las anomalías reportadas en el cielo nocturno tienen una explicación astronáutica. A continuación, analizamos las dudas más frecuentes sobre estos avistamientos y la base científica que los sustenta.
¿Qué son esas luces que aparecen y desaparecen en el horizonte sudoeste en el hemisferio sur?
Se trata de satélites de la constelación Starlink. Estos objetos suelen hacerse visibles especialmente hacia el sudoeste (o el horizonte opuesto al amanecer/atardecer) cuando transitan por la denominada «zona iluminada». Aunque el observador en tierra se encuentre en oscuridad, a cientos de kilómetros de altura los satélites aún reciben la luz directa del Sol.
¿Por qué parecen encenderse y apagarse si son objetos sólidos?
Este es uno de los puntos que mayor confusión genera. No se trata de luces propias del satélite, sino de un fenómeno de reflexión. Debido a la orientación de sus paneles solares y la estructura de su chasis, el satélite actúa como un espejo. Al alcanzar un ángulo crítico respecto al Sol y al observador, se produce un destello transitorio de gran magnitud que luego desaparece cuando el objeto sigue su órbita y sale de la fase de iluminación o cambia su ángulo de reflexión.

¿Cuál es la hipótesis original que permitió resolver estos casos?
La explicación técnica que hoy utiliza el CIAE para estos eventos fue planteada originalmente por nuestra asesoría externa desde la provincia de Entre Ríos. La hipótesis sugiere que, aplicando el principio de la navaja de Ockham, no es necesario recurrir a explicaciones extraordinarias cuando los datos coinciden con reflejos solares en satélites de órbita baja.
Esta tesis postula que los «flashes» reportados son, en realidad, reflejos especulares. El planteamiento fue validado al contrastar los horarios de los testimonios con el paso de las flotas de SpaceX, confirmando que lo que los testigos describían como «luces inteligentes» eran, en rigor, eventos físicos predecibles.
¿Qué casos específicos del 2025 confirman esta teoría?
El informe del CIAE documenta al menos siete casos resueltos bajo esta premisa. Destacan, por ejemplo:
- Caso 18 (San Martín de los Andes): Donde se reportaron luces pulsantes que coincidían exactamente con la trayectoria de una cadena de satélites.
- Caso 25 (Formosa): Donde los destellos observados resultaron ser reflejos en la estructura de estos dispositivos.
- Caso 11 (Nogoyá): Un avistamiento en el que la descripción de los testigos permitió aplicar la hipótesis de los reflejos solares con total precisión técnica.
¿Cómo se distingue un satélite de otros objetos?
Se utilizan herramientas de seguimiento orbital como Stellarium u Orbitron. Si la ubicación, la hora y la trayectoria informadas por el ciudadano coinciden con un objeto catalogado en la base de datos de la NORAD (Mando de Defensa Aeroespacial de Norteamérica), el caso se considera identificado positivamente como satelital.

¿Por qué es importante esta identificación?
Identificar estos fenómenos evita la saturación de los sistemas de vigilancia aeroespacial y proporciona tranquilidad a la ciudadanía. Al comprender que lo que vemos es el resultado de la expansión tecnológica humana en el espacio, transformamos la incertidumbre en conocimiento científico.
¿Cómo podemos observar este fenómeno en forma predecible?
En un lugar oscuro (en la Ciudad de Paraná, un lugar ideal es el muelle del Balneario Thompson), mirar hacia el suroeste entre las 23:00 y las 2:00. ¡Los objetos aparecerán y desaparecerán aparentemente sobre la ciudad de Paraná!. Esto es una ilusión óptica, ya que dichos objetos se encuentran fuera de la atmósfera y son iluminados en una pequeña franja del cielo. Vale la pena hacer la observación.


