El truco respaldado por la ciencia para llorar menos al cortar cebolla

Un experimento de la Universidad de Cornell reveló cómo el filo de la cuchilla y el ritmo del movimiento influyen en la liberación de sustancias irritantes

Por Santiago Abraldes

Cortar una cebolla suele comenzar como una tarea simple y terminar con ardor en los ojos y lágrimas. El cambio ocurre en pocos instantes, justo cuando el cuchillo abre las primeras capas y altera la estructura del alimento.

El lagrimeo se asocia con la liberación de sustancias irritantes al romper el tejido vegetal. Sin embargo, el recorrido que sigue ese líquido, desde el interior de la cebolla hasta el aire que rodea la tabla de cocina, no resulta visible durante el corte.

Para observar ese proceso, investigadores de la Universidad de Cornell registraron con cámaras de alta velocidad lo que sucede después de que una cuchilla atraviesa la cebolla. El equipo publicó sus resultados en 2025 en Proceedings of the National Academy of Sciences.

El trabajo siguió la formación y salida de gotas para determinar qué condiciones modifican su cantidad y su fuerza.

El trabajo, firmado por Zixuan Wu, Alireza Hooshanginejad, Weilun Wang, Chung Yuen Hui y Sunghwan Jung, analizó la ruptura de las células al cortar una cebolla. Los autores explican que ese proceso activa reacciones químicas que producen un compuesto irritante para los ojos.

Una parte del líquido que libera la cebolla queda suspendida en gotas muy pequeñas. Cuando esas gotas alcanzan los ojos, producen escozor y provocan lágrimas.

Los investigadores se concentraron en una pregunta específica: cómo cambia la cantidad de gotas y la fuerza con la que salen según la forma de cortar.

Para responderla, el equipo utilizó cámaras que registraron entre 5.000 y 20.000 imágenes por segundo. Las grabaciones mostraron dos momentos. Primero sale una nube fina de líquido cuando se rompe la capa exterior.

Después, partes más grandes del líquido se separan y forman gotas mientras avanzan por el aire. La estructura de la cebolla ayuda a entender el proceso. Cada capa contiene tejido con líquido y está cubierta por una piel resistente.

Si el cuchillo presiona esa superficie, pero tarda en atravesarla, comprime el interior. Cuando finalmente la rompe, la presión acumulada impulsa la salida del líquido, de acuerdo con el estudio.

El experimento comparó cuchillas con distintos grados de afilado y cortes realizados a diferentes velocidades. Los investigadores midieron la fuerza aplicada y registraron qué ocurría con las gotas después de que el cuchillo atravesaba la cebolla.

La publicación concluyó que los cortes rápidos y los cuchillos menos afilados aumentan la cantidad de gotas y la fuerza con la que salen.

La explicación es sencilla. Una hoja sin filo necesita ejercer mayor presión para perforar la piel de la cebolla. Esa resistencia comprime más el tejido y deja más líquido bajo presión antes de que la capa se rompa.

Un cuchillo afilado atraviesa la superficie con menos aplastamiento previo, según los resultados informados por los autores.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/