Estados Unidos enfrenta la temporada de gripe más temprana en una década con una nueva cepa que deja vulnerables a los más jóvenes
La actividad gripal comenzó a subir desde finales de agosto con un foco inusual en el oeste del país, y los virólogos advierten que una variante del virus escapa a las defensas inmunológicas de los menores de 30 años
Por Joaquín Bahamonde
La cepa de gripe que domina esta temporada en Estados Unidos es una vieja conocida con un rasgo nuevo: se trata de la H1N1, la misma que causó la pandemia de gripe porcina en 2009, pero la versión 2026 del virus porta una mutación denominada G155E que compromete la protección inmunológica de quienes tuvieron menos contacto previo con esta cepa.
Esa alteración genética es la que tiene en alerta a médicos y virólogos en un momento en que apenas la mitad de los niños en el país recibió la vacuna contra la gripe, de acuerdo con cifras publicadas por Reuters.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) registraron que los tests positivos en laboratorios clínicos alcanzaron la semana pasada un 5% a nivel nacional —un máximo en 10 años para esta altura del calendario—, mientras que en los estados del Pacífico la cifra llegó al 10,7%, frente al 0,5% de un año atrás.
Pequeños estudios de anticuerpos en personas expuestas a la gripe el año pasado revelaron que sus defensas no reconocían la nueva variante.
El hallazgo fue más pronunciado entre los menores de 30 años, según informó Jeanne Marrazzo, directora ejecutiva de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos (IDSA), en declaraciones recogidas por Reuters. Marrazzo calificó los resultados como algo “a tener en cuenta, pero no motivo de alarma”.
La explicación, de acuerdo con los especialistas, radica en la historia inmunológica de cada grupo etario. Quienes ya estuvieron expuestos a la H1N1 —ya sea por infección o por vacunación— conservan una protección parcial frente a las versiones anteriores del virus. Los más jóvenes, en cambio, acumulan menos encuentros previos con esta cepa.
“Lo que preocupa un poco es que la cepa H1N1 de este año no ha sido vista por muchos jóvenes, por lo que podría ser más grave en ellos”, advirtió la doctora Jennifer Duchon, especialista en enfermedades infecciosas pediátricas del Hospital Infantil Mount Sinai de Nueva York, quien agregó que su centro ya comenzó a recibir casos.
El comportamiento geográfico de la temporada también desconcertó a los expertos. De forma habitual, los contagios comienzan en los estados del sur y avanzan hacia el norte. Este año, en cambio, el foco se ubicó en los estados del Pacífico.
“No hay una razón clara para mí de por qué sucede esto”, reconoció Caitlin Rivers, epidemióloga de la Universidad Johns Hopkins, que monitorea patógenos en su boletín semanal Force of Infection.
Rivers ofreció dos hipótesis. La primera apunta a una “brecha inmunológica”: como la temporada pasada estuvo dominada por la cepa H3N2, la inmunidad frente a la H1N1 no está tan fresca en la población. La segunda posibilidad es que la propia mutación esté detrás del adelanto.
Las vacunas aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) en agosto de 2026 están diseñadas para combatir tres cepas: la H1N1, la H3N2 —predominante la temporada anterior— y un virus de influenza B.
Scott Hensley, microbiólogo de la Universidad de Pensilvania, afirmó que dos de los tres componentes del inmunizante parecen estar “muy bien adaptados” a los virus que circulan actualmente.
Sin embargo, advirtió que la variante G155E podría afectar la respuesta de anticuerpos en los sectores más jóvenes de la población y recomendó no postergar la vacunación.
La Asociación Médica Estadounidense (AMA) mantiene su recomendación de aplicar la vacuna a todas las personas mayores de seis meses.


