Cómo cambia el ojo desde la infancia hasta la adultez y qué relación tiene con la miopía

El globo ocular atraviesa dos etapas de desarrollo, mientras el cristalino pierde flexibilidad con el paso de los años

Por Santiago Abraldes

Durante los primeros meses de vida, el mundo se percibe borroso. La visión de cerca empieza a definirse antes que la de lejos, mientras el ojo, todavía pequeño y cambiante, crece y ajusta su capacidad de enfocar.

La transformación silenciosa ayuda a explicar por qué una variación en el tamaño del ojo puede dificultar la visión de objetos distantes años más tarde.

El crecimiento del ojo permite entender por qué la visión cambia durante la infancia. Allison Babiuch, oftalmóloga de Cleveland Clinic, explicó que el globo ocular atraviesa dos períodos principales de crecimiento antes de llegar a la adultez.

El crecimiento natural del ojo forma parte del desarrollo visual. La explicación de Babiuch sitúa sus cambios principales en dos etapas de la infancia y permite distinguir un proceso esperado de una elongación que puede favorecer la miopía. La oftalmóloga vincula esas variaciones con la necesidad de anteojos en algunos niños.

El globo ocular no mantiene el mismo tamaño desde el nacimiento hasta la adultez. Según Babiuch, mide cerca de 16,5 milímetros de diámetro al nacer y llega a unos 24,5 milímetros en la adultez.

El ojo aumenta aproximadamente un 50% durante ese período, aunque el cambio suele pasar inadvertido frente al crecimiento de otras partes del cuerpo.

La mayor parte de ese aumento ocurre antes de los dos años. Para entonces, el diámetro ocular suele rondar los 22,5 milímetros, cerca de tres cuartas partes de la expansión total. Durante esa etapa, la visión todavía se desarrolla y la capacidad de enfocar gana precisión a medida que el ojo crece.

Un segundo período de ajuste suele comenzar entre los siete y los ocho años. Allí ocurre la emetropización, un proceso natural por el cual el tamaño del ojo se ajusta para que la luz se enfoque en la retina, el tejido ubicado en el fondo ocular que recibe la información visual.

Su objetivo es permitir una visión nítida tanto de cerca como de lejos y, según la oftalmóloga, suele terminar al comienzo de la adolescencia.

La miopía puede aparecer si el ojo se alarga más de lo necesario. Babiuch explicó que la longitud axial, la distancia entre la parte anterior y la posterior del ojo, determina dónde se concentra la luz. Cuando esa distancia es excesiva, el foco queda antes de la retina y los objetos lejanos se ven borrosos.

La miopía también puede aparecer durante el segundo período de crecimiento ocular descrito por Babiuch. Por eso, la especialista de Cleveland Clinic vincula las variaciones de tamaño del ojo con la necesidad de anteojos en algunos niños.

Ese vínculo no implica que todo crecimiento ocular conduzca a un problema visual: el desarrollo normal incluye cambios de tamaño y de enfoque.

El crecimiento ocular deja de ser el cambio principal al llegar a la adultez. Sin embargo, el sistema visual sigue modificándose. Babiuch señala que el cristalino, la lente natural que ajusta el enfoque a distintas distancias, pierde flexibilidad con los años.

Esa pérdida de flexibilidad puede derivar en presbicia, una dificultad para enfocar objetos cercanos que suele comenzar en la década de los 40. La oftalmóloga también indica que las fibras ricas en proteínas pueden aumentar el peso del cristalino con el paso del tiempo.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/