Rosácea: qué tratamientos tópicos lograron mejores resultados contra las lesiones inflamatorias, según un estudio reciente

Una revisión publicada en JAMA Dermatology comparó 10 opciones de aplicación local y midió también cuántas personas las dejaron por molestias. Qué opinan los especialistas

Por Fernando Mongelós

La rosácea puede reunir lesiones inflamadas, rubor y vasos visibles, pero esos signos no se tratan necesariamente de la misma forma. Una revisión publicada en 2026 aporta un elemento concreto para los cuadros con granitos: la ivermectina tópica y el peróxido de benzoilo encapsulado lograron mejores resultados a corto plazo que el metronidazol para reducir las lesiones inflamatorias.

El hallazgo no define una solución única para una enfermedad sin cura ni reemplaza la evaluación dermatológica. La comparación se realizó en adultos con rosácea moderada a grave y se concentró en tratamientos de aplicación local, por lo que sus resultados deben leerse de acuerdo con el síntoma que se busca controlar y con la tolerancia de cada piel.

La investigación fue una revisión sistemática y un metaanálisis en red. Este tipo de trabajo reúne ensayos previos y permite contrastar alternativas aunque no todas hayan sido comparadas entre sí de forma directa. El estudio, publicado en JAMA Dermatology, incluyó 32 estudios clínicos con 11.399 participantes.

La relevancia del resultado está en separar las lesiones inflamatorias de otras manifestaciones frecuentes. Las pápulas son elevaciones rojas de la piel y las pústulas contienen material purulento. Pueden parecerse al acné, pero el rubor persistente, la dilatación de pequeños vasos y las molestias oculares requieren enfoques diferentes.

La revisión comparó diez intervenciones tópicas durante períodos que, en la mayoría de los ensayos, fueron de entre ocho y 16 semanas. Según el estudio publicado en JAMA Dermatology, la crema de ivermectina al 1 % y el peróxido de benzoilo encapsulado mostraron una reducción mayor de las lesiones inflamatorias que el metronidazol, utilizado como referencia en la comparación.

Ambos tratamientos también se asociaron con una probabilidad más alta de alcanzar una piel clara o casi clara en la evaluación clínica de los ensayos. El resultado corresponde a un seguimiento de corto plazo y no permite establecer por sí solo cuál será la opción más conveniente para todas las personas ni anticipar la duración del efecto.

Harvard Health Publishing informó que el doctor John Barbieri, dermatólogo especializado en enfermedades inflamatorias de la piel del Brigham and Women’s Hospital, afiliado a Harvard, consideró que los hallazgos son consistentes con la experiencia clínica. El especialista indicó que el tratamiento puede combinar medicamentos locales, fármacos orales o procedimientos basados en luz, de acuerdo con los síntomas predominantes.

La Academia Americana de Dermatología también describe un tratamiento orientado por las manifestaciones de la enfermedad. Esa institución estadounidense incluye entre las opciones para brotes similares al acné el ácido azelaico, el metronidazol, la ivermectina y el peróxido de benzoilo encapsulado. Además, precisa que la mejoría con medicamentos locales puede comenzar a percibirse en tres o cuatro semanas, mientras que un cambio más visible suele requerir de dos a tres meses.

El principal matiz de la revisión es la tolerancia al peróxido de benzoilo encapsulado. Aunque esta formulación se ubicó entre las más eficaces para las lesiones inflamatorias, sus participantes interrumpieron el tratamiento por efectos adversos con mayor frecuencia que quienes recibieron metronidazol. El estudio identificó como razones dolor, picazón, enrojecimiento e hinchazón local.

Harvard Health Publishing señaló que esta diferencia obliga a evaluar de forma conjunta la eficacia y los efectos no deseados. El medio también citó a Barbieri al explicar que el tratamiento debería dirigirse al síntoma que resulta más problemático en cada caso, porque la rosácea puede presentar combinaciones cambiantes de signos.

Cuando las pápulas y pústulas no responden a la aplicación local, pueden considerarse antibióticos por vía oral, como doxiciclina o minociclina, según Harvard Health Publishing. La Academia Americana de Dermatología agrega que estos fármacos pueden incluirse cuando se necesita un abordaje más intenso, siempre como parte de un plan indicado por un profesional.

El rubor y el enrojecimiento persistente siguen otra vía terapéutica. La National Rosacea Society menciona tratamientos locales como brimonidina y oximetazolina para disminuir temporalmente la dilatación de los vasos superficiales. Harvard Health Publishing agrega que la terapia con láser vascular puede ser útil cuando hay telangiectasias, pequeños vasos sanguíneos que se observan a través de la piel.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/