Un estudio en 44 países reveló cuántos pasos dan por día los niños en edad preescolar

Investigadores de la Universidad de Sevilla analizaron el movimiento de 3.570 menores de 44 naciones y estableció una referencia global para evaluar la actividad física en la primera infancia

Por Ismael Yasnikowski

Por primera vez, un grupo de científicos estableció cuántos pasos deben dar los niños de entre tres y cinco años para considerarse físicamente activos según un parámetro mundial. El estudio, publicado el 30 de septiembre de 2026 en The Lancet Child & Adolescent Health, fue liderado por investigadores de la Universidad de Sevilla (US) y analizó el nivel de movimiento de 3.570 menores de 44 naciones distribuidas en seis regiones del mundo.

El trabajo aportó una perspectiva sobre un aspecto hasta ahora sin resolver en la medicina infantil: los pediatras no contaban con una referencia global que les permitiera saber si un niño preescolar se mueve lo suficiente en comparación con sus pares de otras partes del mundo. La nueva herramienta funciona de forma similar a las curvas de crecimiento que se usan para evaluar el peso o la talla.

La investigación publicada en The Lancet Child & Adolescent Health, divulgada en Infosalud estableció que los niños en edad preescolar acumulan una mediana cercana a los 18.000 pasos diarios. Sin embargo, la cifra varía de forma considerable según el entorno y no constituye una meta ni un mínimo. Los menores que viven en zonas rurales registran niveles de movimiento más altos que los de áreas urbanas, y los países de renta baja y media superan en pasos diarios a los de renta alta.

Estas diferencias aparecen desde edades tempranas y reflejan la influencia del contexto social, económico y cultural sobre el movimiento en los primeros años de vida.

La cifra contrasta con la registrada en adultos. Un análisis de la Universidad de Stanford publicado en Nature en 2017, que recopiló datos de teléfonos inteligentes de más de 700.000 personas en 111 países, halló un promedio de 4.961 pasos diarios, aunque ambas mediciones no son directamente comparables, ya que los celulares solo registran los pasos mientras se los lleva encima. Parte de la diferencia responde a la biomecánica: por la menor longitud de sus piernas, los niños en edad preescolar caminan con pasos más cortos y una cadencia más alta que los adultos, por lo que necesitan más pasos para cubrir la misma distancia.

También influye la forma en que se mueven. Un estudio español con acelerómetros en alumnos de educación infantil observó que acumulan buena parte de su actividad de manera intermitente, en tramos de uno a dos minutos, propios del juego libre.

Para obtener los datos, los participantes llevaron en la cadera un dispositivo que registró sus pasos durante las 24 horas del día, por un mínimo de tres jornadas. El uso de un protocolo común en los 44 países permitió comparar los registros reunidos por los equipos de investigación.

Los profesores Jesús del Pozo-Cruz y Rosa María Alfonso-Rosa, de la Universidad de Sevilla, lideraron el trabajo. Del Pozo-Cruz explicó que los estudios previos se limitaban a contextos locales y no ofrecían un marco global. “No existía un patrón mundial que permitiera interpretar si un niño era más o menos activo respecto a otros de su misma edad en diferentes lugares del mundo”, señaló en un comunicado institucional.

El origen del estudio se remonta a una estancia que los especialistas realizaron en la Universidad de Wollongong, en Australia. Ese establecimiento alberga la coordinación internacional del proyecto Sunrise —Estudio Internacional sobre los Comportamientos de Movimiento en los Primeros Años de Vida—, una iniciativa impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para generar pruebas científicas sobre ejercicio, comportamiento sedentario y sueño en la primera infancia. El vínculo establecido allí permitió que la US liderara uno de los análisis más amplios realizados dentro de esa red.

“La colaboración iniciada en Australia permitió que la Universidad de Sevilla lidere un trabajo que servirá de referencia para investigadores y organismos de salud pública de todo el mundo”, afirmó Alfonso-Rosa en el comunicado, al señalar que las estancias internacionales generan un retorno científico de largo alcance.

La línea de investigación tendrá continuidad con el proyecto LIFE on Holidays Andalucía. Ese trabajo analizará de forma longitudinal el impacto de los períodos vacacionales sobre el movimiento, la función cognitiva, el rendimiento académico, las habilidades motrices y los estilos de vida de niños andaluces de entre tres y cinco años.

El objetivo es avanzar desde la descripción de los patrones de actividad hacia el análisis de cómo esos comportamientos condicionan el desarrollo infantil a lo largo del tiempo.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/