Mismo peso, más grasa abdominal: el impacto de la menopausia en el cuerpo femenino, según un estudio
Una investigación detectó que muchas mujeres acumulan tejido graso alrededor de los órganos y pierden masa magra después del último período menstrual, incluso dentro de la misma categoría de índice corporal
Por Santiago Abraldes
El peso puede mantenerse estable mientras se modifica la proporción de grasa y músculo durante la transición hacia la menopausia. Una investigación publicada en 2026 puso el foco en cambios que la balanza y el índice de masa corporal pueden no reflejar.
El trabajo halló que, después de la menopausia, puede aumentar la grasa del abdomen y reducirse la masa magra, aun entre mujeres clasificadas en la misma categoría de índice de masa corporal. La masa magra reúne componentes como los músculos y el agua del organismo.
Según publicó Cleveland Clinic, las doctoras Lynn Pattimakiel y Pelin Batur, especialistas en salud de la mujer y profesionales certificadas en menopausia, explicaron que la grasa visceral merece atención por su relación con riesgos cardiovasculares y metabólicos.
La investigación, publicada en la revista científica Journal of Clinical Medicine, analizó los registros y las mediciones de 325 mujeres atendidas en 2022 en un hospital universitario de Poznań, Polonia.
Sus resultados no permiten diagnosticar riesgos a partir de la apariencia ni de una medición aislada, pero abren una pregunta clínica: qué información queda fuera cuando la evaluación se limita al peso.
El dato desplaza la discusión sobre el aumento de volumen abdominal, que suele quedar asociado a la talla o a la imagen. Pattimakiel vinculó la grasa que se acumula alrededor de los órganos con factores de riesgo para el corazón y el metabolismo, entre ellos la presión arterial elevada, el colesterol alto y la glucosa alta en sangre.
El equipo investigador agrupó a las participantes según estuvieran antes, durante o después de la menopausia. También las clasificó como de peso normal, sobrepeso u obesidad a partir del índice de masa corporal.
Para estimar la composición corporal, utilizó bioimpedancia eléctrica. El método calcula las proporciones de grasa, agua y masa magra a partir de la resistencia que ofrece el cuerpo al paso de una corriente de baja intensidad.
Según los resultados, las mujeres después de la menopausia tuvieron menos agua corporal, proteínas y minerales que los grupos anteriores. Esa diferencia apareció en todas las categorías de índice de masa corporal que evaluó el trabajo.
También presentaron más grasa total y abdominal, un porcentaje de grasa corporal más alto y una relación cintura-cadera mayor. Los cambios abarcaron la cantidad y la distribución de los tejidos, no solo el peso total.
En el grupo de peso normal, el área de grasa alrededor de los órganos pasó de 36,4 centímetros cuadrados antes de la menopausia a 55,7 centímetros cuadrados después.
Durante la transición, el valor fue de 48,3 centímetros cuadrados. La investigación señala que esa redistribución puede no tener un equivalente visible en la balanza.
La grasa abdominal profunda rodea los órganos internos. Se diferencia de la grasa que está debajo de la piel, que puede palparse con mayor facilidad. Los autores vincularon su aumento con riesgos cardiovasculares y metabólicos, y propusieron considerar tanto esa grasa como la masa muscular al evaluar la salud en la mediana edad.
El índice de masa corporal relaciona el peso con la altura. Sin embargo, no distingue entre grasa, músculos, agua y huesos, ni indica en qué zona del cuerpo se concentra el tejido graso.


