Por qué identificar el colesterol antes de los 30 años puede ser clave para prevenir la enfermedad cardiovascular
Investigadores encontraron que la exposición sostenida a niveles elevados de esta sustancia se relaciona con más acumulación de placas en las arterias mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas
Por Santiago Abraldes
Las enfermedades cardiovasculares causan cerca de 20 millones de muertes al año en el mundo. La mayoría se relaciona con la aterosclerosis, la acumulación de placas dentro de las arterias, según el comunicado de la Sociedad Europea de Cardiología.
La detección de esas placas en algunas personas de entre 18 y 29 años que no tenían enfermedad cardiovascular conocida plantea una pregunta para la prevención: cuánto puede avanzar el proceso antes de provocar síntomas.
Amit Khera, director de cardiología preventiva del UT Southwestern Medical Center, sostuvo que la prevención debería comenzar en la infancia, en declaraciones recogidas por National Geographic.
En ese mismo artículo, Goodarz Danaei, profesor Bernard Lown de Salud Cardiovascular de la Harvard T.H. Chan School of Public Health, advirtió que aún no se conocen con precisión las consecuencias clínicas de hallar placas en personas jóvenes.
El dato que abre ese debate procede del estudio REACT, publicado en la revista New England Journal of Medicine. Su aporte es ofrecer una medición de la presencia de placas en personas de Dinamarca y España sin diagnóstico previo de enfermedad cardiovascular.
La investigación mostró que la aterosclerosis silenciosa, es decir, la presencia de placas sin síntomas, puede detectarse desde la adultez temprana.
La aterosclerosis ocurre cuando se acumulan grasa, colesterol y otras sustancias en las paredes de las arterias, los vasos que llevan sangre desde el corazón hacia el resto del cuerpo.
Algunas placas se mantienen estables durante años; otras pueden dificultar el paso de la sangre o favorecer la formación de coágulos, que pueden causar infartos y accidentes cerebrovasculares.
REACT reunió a 16.808 adultos de entre 18 y 70 años, con una edad media de 45 años. Para buscar placas, los investigadores usaron ecografías en las arterias del cuello y las piernas, y tomografías computarizadas para observar las arterias coronarias, que llevan sangre al músculo del corazón.
Según se detalla en el estudio, el 57,1% de los participantes tenía aterosclerosis silenciosa. Entre quienes tenían de 18 a 29 años, la afección apareció en el 8,7% de los hombres y el 6,7% de las mujeres, cerca de una de cada trece personas.
En los grupos más jóvenes, las placas solían concentrarse en una sola zona del sistema arterial. Con la edad, aumentaron tanto su volumen como la cantidad de zonas afectadas.
REACT describe la presencia de placas, pero no permite saber qué evolución tendrá cada una ni indica que toda persona joven con ese hallazgo deba recibir medicamentos o estudios periódicos. Danaei señaló en el artículo citado al comienzo que la importancia clínica de detectar placas tempranas todavía no está completamente definida.
Un estudio publicado en Circulation aporta contexto para esa cautela, porque muestra que las placas no tienen todas el mismo comportamiento. Realizado en pacientes con dolor de pecho estable, observó que una mayor cantidad de un tipo de placa no calcificada, que en las tomografías se ve menos densa, se vinculó con más infartos posteriores.
Esa población y ese tipo de placa son diferentes de los adultos jóvenes sin síntomas que participaron en REACT. Por eso, los resultados de ese antecedente no pueden aplicarse de manera directa a quienes tienen placas detectadas de forma temprana.


