Suplementos de hongos: qué respaldo científico tienen hoy sus principales promesas

Una investigación reciente encontró mejoras puntuales en bienestar psicológico, pero expertas remarcaron que todavía faltan datos sólidos para avalar beneficios generales

Por Santiago Abraldes

Un artículo de Men’s Health puso el foco en el creciente mercado de suplementos elaborados a base de hongos, impulsado por promesas que van desde una mejor concentración hasta menos estrés, más energía y un mejor descanso. Aunque una investigación reciente detectó mejoras puntuales en el bienestar psicológico, expertas advirtieron que todavía faltan datos sólidos para respaldar beneficios generales.

En ese marco, especialistas citados por el medio y un ensayo clínico coincidieron en un punto central: la evidencia sobre los suplementos de hongos todavía es limitada, aunque empiezan a aparecer resultados puntuales en humanos para algunas formulaciones específicas.

Los llamados hongos funcionales, una categoría comercial en la que suelen entrar variedades como lion’s mane, reishi, chaga, cordyceps y turkey tail, se venden en cafés, cápsulas, gomitas y mezclas en polvo.

Sin embargo, una parte importante de sus beneficios más promocionados todavía no cuenta con respaldo sólido en ensayos amplios en personas.

Una investigación publicada en la revista Brain and Behavior evaluó una mezcla de cinco hongos medicinales frente a placebo en adultos con niveles moderados a altos de estrés. El estudio informó mejoras en variables vinculadas con el malestar psicológico, la fatiga y el sueño.

El hallazgo no cerró el debate, pero sí aportó un dato concreto a una discusión muchas veces dominada por el marketing. La evidencia sigue siendo limitada, aunque estos resultados suman información sobre posibles efectos de formulaciones específicas en humanos.

Al mismo tiempo, las propias fuentes especializadas marcaron un límite que sigue siendo decisivo: esos resultados no pueden extrapolarse sin más a cualquier suplemento, a cualquier dosis ni a cualquier producto del mercado.

La investigación siguió a 50 adultos con estrés moderado a grave en un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, un diseño que busca reducir sesgos al comparar una intervención con otra sin que participantes e investigadores sepan quién recibe cada una.

Según se detalla en el ensayo, quienes recibieron la formulación ensayada mostraron reducciones en ansiedad, depresión y varios dominios de fatiga, además de una mejora en la calidad del sueño a lo largo de 12 semanas.

El paper también midió biomarcadores, es decir, indicadores biológicos que permiten observar cambios del organismo. Allí informó descensos en cortisol y ACTH, dos marcadores vinculados con la respuesta fisiológica al estrés, y una reducción en proteína C reactiva, un marcador asociado a inflamación.

El trabajo concluyó que la suplementación fue bien tolerada y que redujo estrés psicológico, fatiga y problemas de sueño en la muestra analizada. Ese resultado se vincula con una de las áreas más visibles del mercado actual. Muchos productos de venta masiva prometen calma, foco o descanso con fórmulas que combinan distintas especies de hongos.

Sin embargo, el propio alcance del ensayo obliga a mantener cautela: evaluó una mezcla específica en un grupo reducido y no establece que todos los suplementos de hongos produzcan el mismo efecto.

Entre las voces recogidas en la nota, Julie Daoust, presidenta del Functional Mushroom Council, sostuvo que no conviene descartar por completo a los hongos solo porque la base disponible sea mucho menor que la de un fármaco.

“La evidencia a nivel poblacional sobre los hongos como alimento es realmente sólida y no debería descartarse solo porque no provenga de un ensayo aleatorizado”, afirmó. También añadió que la investigación clínica sobre productos específicos avanza con rapidez y ya ofrece algunos resultados que consideró relevantes.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/