Las 10 claves que hay que saber sobre BA.3.2, la variante de COVID que llegó a Argentina
Presenta numerosas mutaciones y capacidad de evadir parcialmente defensas previas. Qué indican los especialistas y los organismos sanitarios sobre su transmisión, gravedad y protección de las vacunas
Por Víctor Ingrassia
La aparición de la variante BA.3.2 del SARS-CoV-2 en Argentina activó los mecanismos de vigilancia sanitaria, pero los datos disponibles no describen una amenaza adicional para la población.
El nuevo linaje apareció en tres muestras analizadas en la provincia de Buenos Aires y quedó clasificado como Variante Bajo Monitoreo. Su principal particularidad reside en la distancia genética que mantiene con otras variantes recientes de Ómicron y en su capacidad para eludir parte de las defensas previas.
La novedad exige separar dos cuestiones. Por un lado, BA.3.2 presenta numerosas mutaciones y amerita seguimiento. Por otro, no existen pruebas de que provoque una enfermedad más grave, más internaciones o una ola de contagios en el país.
A continuación, las 10 claves para entender el alcance de BA.3.2 y qué recomiendan los especialistas.
BA.3.2 desciende de BA.3, uno de los tres linajes iniciales de Ómicron que circularon desde fines de 2021, junto con BA.1 y BA.2. Mientras los dos primeros impulsaron grandes olas globales, BA.3 tuvo una presencia limitada y luego dejó de detectarse. Por eso, la reaparición de una descendiente de esa rama llamó la atención de los equipos científicos.
El primer registro de BA.3.2 ocurrió en Sudáfrica, en noviembre de 2024. Sin embargo, los análisis genéticos sitúan su posible origen entre diciembre de 2023 y julio de 2024. Esa diferencia temporal ilustra una limitación actual de la vigilancia: las variantes pueden circular durante meses en niveles bajos antes de aparecer en las bases de datos, sobre todo desde que muchos países redujeron los testeos y la secuenciación sistemática.
Su apodo informal, “Cicada” o cigarra, alude a ese recorrido. El insecto pasa largos períodos bajo tierra antes de salir a la superficie; la variante parece haber seguido una trayectoria similar antes de que los sistemas de vigilancia la identificaran.
BA.3.2 contiene más de 50 mutaciones en la proteína espiga en comparación con BA.3 y más de 70 frente al virus original detectado en Wuhan. La espiga constituye la estructura que el coronavirus utiliza para unirse a las células humanas y representa el principal blanco de los anticuerpos generados por vacunas e infecciones previas.
Los investigadores consideran que ese patrón puede responder a un “evento de saltación”, un salto evolutivo en el que el virus acumula muchos cambios en un lapso corto en lugar de incorporarlos de forma gradual. Una hipótesis apunta a infecciones prolongadas en personas inmunocomprometidas, donde el virus permanece más tiempo en el organismo y queda expuesto a presión inmunológica.
Tener muchas mutaciones no anticipa por sí mismo una mayor peligrosidad. Cada cambio puede afectar atributos diferentes, como la capacidad de infectar células, la transmisión entre personas o el reconocimiento por anticuerpos. La evaluación requiere observar el comportamiento de la variante fuera del laboratorio.
Este es el rasgo que concentra mayor atención. El médico infectólogo, Ricardo Teijeiro, indicó a Infobae que esta variante empezó a circular en Sudáfrica a fines del 2024. “Estamos en 2026 y no provocó nada grave. Si bien todo el año estuvo circulando COVID en Argentina, ahora se ha podido detectar esta nueva variante. Tiene la característica que cambia algunas proteínas de lo que es la espícula del virus, que es donde atacan nuestros anticuerpos. Por eso puede que sea algo más contagiosa, porque puede eludir la inmunidad, pero de ninguna manera es más grave”.
La disminución de la neutralización no equivale a una pérdida total de protección. La respuesta inmunitaria incluye anticuerpos, células T y otros mecanismos que contribuyen, en especial, a reducir el riesgo de enfermedad grave. Además, el escape inmunitario forma parte de la evolución habitual del SARS-CoV-2 desde la irrupción de Ómicron.
Los análisis disponibles describen una paradoja. BA.3.2 parece sortear anticuerpos con más facilidad, aunque también mostró una menor eficiencia para ingresar a ciertas células pulmonares. Esa menor infectividad potencial puede limitar su crecimiento en comparación con otros linajes. La evolución de un virus depende de varios factores a la vez y no de una sola mutación.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) incorporó a BA.3.2 como Variante Bajo Monitoreo el 5 de diciembre de 2025. Esa categoría implica que requiere observación por características genéticas o epidemiológicas, sin que exista una alerta equivalente a la de una variante de preocupación.


