6 alimentos con respaldo científico que prometen reducir arrugas y rejuvenecer el rostro

Una revisión publicada en Nature Communications analizó sesenta y un estudios sobre nutrición y envejecimiento cutáneo e identificó cuáles son los compuestos específicos que aumentan la hidratación junto con la elasticidad dérmica

Por Santiago Abraldes

La idea de que la dieta puede influir en la piel ya no se limita a consejos de bienestar. Una revisión publicada en Nature Communications concluyó que varias intervenciones dietarias se asociaron con mejoras medibles en hidratación, elasticidad, función barrera y arrugas, aunque el nivel de evidencia no fue igual para todos los alimentos o compuestos.

El trabajo analizó 61 estudios en humanos y revisó el efecto de distintas intervenciones nutricionales sobre signos vinculados al envejecimiento cutáneo.

A partir de esos resultados, es posible ordenar de menor a mayor respaldo a varios alimentos y productos que suelen aparecer en las listas sobre alimentación antiedad.

Las naranjas suelen figurar en estas selecciones por su aporte de vitamina C, un nutriente ligado a la síntesis de colágeno y a la protección antioxidante. Aun así, cuando se observa la evidencia clínica agregada, las vitaminas aisladas quedaron entre las categorías con resultados más irregulares.

Eso no implica que la naranja carezca de valor nutricional para la piel. Lo que marca la revisión es que el respaldo estadístico para este tipo de intervención fue menos consistente que el hallado en otros grupos.

Las espinacas concentran carotenoides y vitaminas antioxidantes, dos componentes que suelen asociarse con protección frente al daño oxidativo. En la revisión, los carotenoides mostraron una señal favorable, sobre todo en variables específicas como el enrojecimiento cutáneo.

Ese desempeño dejó a este grupo en una zona intermedia del ranking. La señal existe, pero no alcanzó la amplitud ni la consistencia observadas en otras intervenciones alimentarias.

El yogur entra en la lista por su vínculo con los probióticos, una categoría que mostró asociación con mejor hidratación cutánea. La revisión incluyó esta línea dentro de las intervenciones que podrían actuar a través del eje intestino-piel.

El alcance de esa evidencia fue más acotado que el de los grupos que quedaron arriba. El respaldo existe, pero no aparece al mismo nivel que el observado en polifenoles, colágeno o grasas saludables.

La avena suele destacarse por su perfil nutricional, su aporte de fibra y su bajo índice glucémico. Aunque no fue uno de los alimentos estrella del análisis, puede encajar dentro de un patrón de alimentación que favorezca un mejor entorno metabólico para la piel.

Ese punto resulta relevante porque las dietas con picos glucémicos más altos suelen vincularse con procesos que pueden afectar la calidad cutánea, mientras que alimentos como la avena ayudan a sostener una respuesta más estable.

Su aporte de fibra también la ubica dentro de una alimentación de mejor calidad general, un factor que puede influir de manera indirecta en la salud de la piel.

Su lugar en este ranking responde más a ese encuadre general que a una evidencia directa tan sólida como la de otras categorías. En otras palabras, aparece mejor respaldada como parte de una dieta saludable que como un alimento antiedad con efecto propio bien demostrado.

El té verde quedó entre los alimentos mejor posicionados por su riqueza en polifenoles. Esa categoría mostró asociación con reducción de arrugas, mejor hidratación y menor pérdida transepidérmica de agua, una variable usada para medir la función barrera de la piel.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/