{"id":971,"date":"2026-08-12T11:45:13","date_gmt":"2026-08-12T11:45:13","guid":{"rendered":"https:\/\/observar.org.ar\/web\/index.php\/2026\/08\/12\/la-generacion-que-nunca-desconecta-tampoco-duerme\/"},"modified":"2026-08-12T11:45:13","modified_gmt":"2026-08-12T11:45:13","slug":"la-generacion-que-nunca-desconecta-tampoco-duerme","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/observar.org.ar\/web\/index.php\/2026\/08\/12\/la-generacion-que-nunca-desconecta-tampoco-duerme\/","title":{"rendered":"La generaci\u00f3n que nunca desconecta tampoco duerme"},"content":{"rendered":"<h2>La generaci\u00f3n que nunca desconecta tampoco duerme<\/h2>\n<p><strong>El uso del celular y las redes sociales durante la noche se asocia en adolescentes con menor descanso, despertares y postergaci\u00f3n del sue\u00f1o<\/strong><\/p>\n<p>Por Fernando Mongel\u00f3s<\/p>\n<p>La dificultad para dormir en la adolescencia ya no responde solo a horarios desordenados o a la presencia de pantallas en el cuarto. El descanso qued\u00f3 atravesado por una conexi\u00f3n social permanente, con mensajes, videos, notificaciones y conversaciones activas cuando el d\u00eda ya termin\u00f3.<\/p>\n<p>Para muchos adolescentes, el grupo sigue presente desde la cama a trav\u00e9s del tel\u00e9fono. Esa continuidad retrasa el inicio del sue\u00f1o, suma activaci\u00f3n mental y dificulta interrumpir el contacto.<\/p>\n<p>El deterioro del descanso adolescente tambi\u00e9n responde a un cambio social. La disponibilidad continua frente al grupo de pares modific\u00f3 los ritmos de desconexi\u00f3n y traslad\u00f3 parte de la vida social al horario que antes quedaba reservado al sue\u00f1o. Esa presencia no se reduce a mirar una pantalla: incluye expectativa de respuesta inmediata, participaci\u00f3n constante y circulaci\u00f3n continua de contenido.<\/p>\n<p>Datos de Estados Unidos muestran ese patr\u00f3n con claridad. Un estudio de JAMA sobre 657 adolescentes encontr\u00f3 que m\u00e1s de la mitad us\u00f3 el tel\u00e9fono entre la medianoche y las 4 de la madrugada al menos una vez durante el per\u00edodo analizado. El trabajo registr\u00f3 adem\u00e1s un promedio de 50 minutos de uso del smartphone entre las 22 y las 6 en noches durante la semana escolar .<\/p>\n<p>La relevancia de ese hallazgo no se limita a la duraci\u00f3n del uso, sino a la franja horaria. El per\u00edodo entre la medianoche y la madrugada coincide con el tramo en el que el sue\u00f1o deber\u00eda sostenerse con mayor continuidad. Seg\u00fan expertos, la exposici\u00f3n a notificaciones, redes y contenido nocturno puede no solo retrasar la hora de dormir, sino tambi\u00e9n interrumpir el descanso una vez iniciado.<\/p>\n<p>La luz azul forma parte del problema, pero no lo explica por completo. La alteraci\u00f3n de la melatonina \u2014hormona que regula el ciclo de sue\u00f1o y vigilia\u2014 representa uno de los mecanismos involucrados. A eso se suma la activaci\u00f3n cognitiva y emocional que provocan las plataformas, los juegos, los intercambios sociales y las alertas del tel\u00e9fono. Esa combinaci\u00f3n dificulta conciliar el sue\u00f1o y retomar el descanso despu\u00e9s de un despertar.<\/p>\n<p>Otra evidencia reciente aport\u00f3 un dato complementario. Un resumen cient\u00edfico publicado en Sleep mostr\u00f3 que, en las noches en que los adolescentes usaban m\u00e1s el smartphone antes de acostarse, tambi\u00e9n aumentaba la probabilidad de un uso nocturno m\u00e1s prolongado. En esa muestra, el uso tard\u00edo promedi\u00f3 46,74 minutos por noche.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n tambi\u00e9n apareci\u00f3 en el an\u00e1lisis de cada participante. En las noches con 20 minutos extra de uso antes de dormir, el uso nocturno posterior aument\u00f3 entre 8 y 9 minutos. Ese patr\u00f3n indica que revisar el tel\u00e9fono antes de acostarse no siempre queda acotado a un momento breve y puede extender la activaci\u00f3n hasta m\u00e1s entrada la madrugada.<\/p>\n<p>Otro factor relevante es el FOMO, sigla en ingl\u00e9s de fear of missing out o temor a perderse lo que otros hacen o comentan. En la adolescencia, esa percepci\u00f3n adquiere m\u00e1s peso por la importancia de la pertenencia al grupo. El resultado es una vigilancia social extendida, incluso en horarios que requieren desconexi\u00f3n.<\/p>\n<p>Una revisi\u00f3n que reuni\u00f3 estudios de Europa y Norteam\u00e9rica vincul\u00f3 el uso intenso o problem\u00e1tico de redes sociales con menor duraci\u00f3n del sue\u00f1o, horarios de acostarse m\u00e1s tard\u00edos y mayor jet lag social, es decir, el desajuste entre el reloj biol\u00f3gico y los horarios impuestos por actividades como la escuela. Un metaan\u00e1lisis posterior tambi\u00e9n encontr\u00f3 una asociaci\u00f3n entre uso problem\u00e1tico de redes sociales y m\u00e1s problemas de sue\u00f1o en j\u00f3venes.<\/p>\n<p>La Academia Estadounidense de Medicina del Sue\u00f1o indica que los adolescentes necesitan entre 8 y 10 horas de sue\u00f1o por noche de forma regular. Ese rango funciona como referencia cl\u00ednica para evaluar cu\u00e1ndo el uso nocturno del tel\u00e9fono empieza a recortar descanso en una etapa clave del desarrollo.<\/p>\n<p><small>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.infobae.com\/salud\/ciencia\/\" target=\"_blank\">https:\/\/www.infobae.com\/salud\/ciencia\/<\/a><\/small><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El uso del celular y las redes sociales durante la noche se asocia en adolescentes con menor descanso, despertares y postergaci\u00f3n del sue\u00f1o<\/p>\n","protected":false},"author":0,"featured_media":972,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-971","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/observar.org.ar\/web\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/971","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/observar.org.ar\/web\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/observar.org.ar\/web\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observar.org.ar\/web\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=971"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/observar.org.ar\/web\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/971\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observar.org.ar\/web\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/972"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/observar.org.ar\/web\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=971"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/observar.org.ar\/web\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=971"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/observar.org.ar\/web\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=971"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}