{"id":802,"date":"2026-07-25T11:44:36","date_gmt":"2026-07-25T11:44:36","guid":{"rendered":"https:\/\/observar.org.ar\/web\/index.php\/2026\/07\/25\/las-huellas-persistentes-de-la-pandemia-en-la-salud-mental-y-los-vinculos-sociales\/"},"modified":"2026-07-25T11:44:36","modified_gmt":"2026-07-25T11:44:36","slug":"las-huellas-persistentes-de-la-pandemia-en-la-salud-mental-y-los-vinculos-sociales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/observar.org.ar\/web\/index.php\/2026\/07\/25\/las-huellas-persistentes-de-la-pandemia-en-la-salud-mental-y-los-vinculos-sociales\/","title":{"rendered":"Las huellas persistentes de la pandemia en la salud mental y los v\u00ednculos sociales"},"content":{"rendered":"<h2>Las huellas persistentes de la pandemia en la salud mental y los v\u00ednculos sociales<\/h2>\n<p><strong>En di\u00e1logo con Infobae, el neur\u00f3logo y decano de la carrera de medicina de la UBA, Luis Ignacio Brusco, habla de la \u201cperipandemia\u201d y explica cada una de las marcas que dej\u00f3 el confinamiento. Advierte sobre los desaf\u00edos actuales y la necesidad de repensar la vida cotidiana<\/strong><\/p>\n<p>Agrega Infobae a tus medios preferidos en Google<\/p>\n<p>Para algunos, la pandemia puede parecer un episodio lejano o un hecho relegado a los archivos del pasado. Sin embargo, se transform\u00f3 en una condici\u00f3n persistente: la peripandemia, una etapa caracterizada por cambios estructurales que a\u00fan afectan conductas, relaciones y ansiedades colectivas.<\/p>\n<p>Ese t\u00e9rmino utiliza el m\u00e9dico neur\u00f3logo y psiquiatra Luis Ignacio Brusco, decano de la Facultad de Ciencias M\u00e9dicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), para explicar que los impactos en la salud mental y la organizaci\u00f3n social que ocasion\u00f3 el COVID no son secuelas colaterales, sino el n\u00facleo de la experiencia compartida.<\/p>\n<p>En di\u00e1logo con Infobae, el tambi\u00e9n fil\u00f3sofo y referente en el estudio del Alzheimer advierte que el verdadero desaf\u00edo no radica solo en lo que ocurri\u00f3 durante la pandemia, sino en todo aquello que todav\u00eda no comprendemos del cambio de \u00e9poca que desat\u00f3. Ansiedad persistente, estr\u00e9s profundo y la cronicidad del miedo son apenas algunas de las emociones que quedaron fijadas en el ser humano.<\/p>\n<p>Estos y otros conceptos son desarrollados por Brusco en su libro \u201cEl mundo despu\u00e9s del mundo: peripandemia\u201d, recientemente publicado por Ediciones Arce. La obra invita a reflexionar sobre los cambios que dej\u00f3 la pandemia y los desaf\u00edos que enfrenta la sociedad en el escenario posterior: el hoy. El autor propone mirar el impacto de este per\u00edodo con una perspectiva cr\u00edtica y comprometida con la salud, la ciencia y la comunidad.<\/p>\n<p>Lejos de ser un episodio superado, la pandemia dej\u00f3 se\u00f1ales profundas y persistentes que, seg\u00fan Brusco, explican por qu\u00e9 la humanidad no volvi\u00f3 a ser la misma.<\/p>\n<p>\u00bfDe verdad dejamos atr\u00e1s la pandemia? La pregunta no busca respuestas f\u00e1ciles, porque lo que parece olvidado en la superficie sigue latiendo bajo la piel de la vida diaria. Mucho de lo vivido en aquellos a\u00f1os de encierro, miedo y adaptaci\u00f3n permanece incrustado en nuestros cuerpos, emociones y costumbres.<\/p>\n<p>La peripandemia no equivale a una pospandemia ni representa un cap\u00edtulo cerrado. Es un periodo en el que la emergencia sanitaria dej\u00f3 de ser inminente, aunque sus consecuencias persisten. No alude \u00fanicamente a lo ocurrido, sino tambi\u00e9n a los efectos que permanecen en la experiencia colectiva. Las rutinas se modificaron, los modos de relacionarnos cambiaron y las respuestas emocionales no disminuyeron, sino que se intensificaron. Aumentaron los niveles de ansiedad, los episodios depresivos, las crisis familiares y los episodios de violencia social. Tambi\u00e9n se observa un descenso en la empat\u00eda y una tendencia hacia sociedades m\u00e1s fragmentadas y conflictivas.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Brusco, la sociedad suele identificar la pandemia como un punto de quiebre en la historia reciente. \u201cInstalamos a la pandemia como un antes y un despu\u00e9s, de la misma manera que se habla de un antes y despu\u00e9s de Cristo. Es un fen\u00f3meno tan relevante que lleva a catalogarlo en esos t\u00e9rminos. Lo instalamos porque resulta c\u00f3modo para la sociedad, para la medicina y para recordar c\u00f3mo \u00e9ramos antes y despu\u00e9s\u201d, explic\u00f3 el especialista a Infobae. No responde a nostalgia ni a memoria selectiva, sino al reconocimiento de que ciertos aspectos fundamentales permanecen, aunque adopten nuevas formas.<\/p>\n<p>El m\u00e9dico neur\u00f3logo se\u00f1ala que el estr\u00e9s y la ansiedad dejaron de ser episodios aislados y se volvieron condiciones cr\u00f3nicas, lo que afecta tanto el bienestar individual como la calidad de las decisiones colectivas.<\/p>\n<p>\u201cEl agotamiento mental, la ansiedad persistente y la vulnerabilidad ps\u00edquica aparecen reflejados en el aumento global de trastornos como insomnio, depresi\u00f3n, fobias, suicidio o violencia social\u201d, describe.<\/p>\n<p>Agrega que la pandemia modific\u00f3 mecanismos b\u00e1sicos de reacci\u00f3n y conducta: \u201cLos instintos b\u00e1sicos cambiaron. Creci\u00f3 el temor en el \u00e1mbito social y se increment\u00f3 la agresividad, con fen\u00f3menos de tipo pasivo-agresivo. Las sociedades toleran m\u00e1s, pero tambi\u00e9n enfrentan mayores riesgos de respuestas extremas. Hay m\u00e1s ansiedad y menos tolerancia\u201d, subraya.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n a las funciones biol\u00f3gicas, el especialista indica que el sue\u00f1o no constituye un instinto, sino una funci\u00f3n de ritmo biol\u00f3gico m\u00e1s primitiva, aunque qued\u00f3 alterada en muchos casos. \u201cAlgunas personas mantienen una especie de jet lag, acostumbradas a estar activas durante la noche y dormir durante el d\u00eda, una situaci\u00f3n frecuente durante la pandemia\u201d, ejemplifica.<\/p>\n<p>Uno de los ejes principales del an\u00e1lisis de Brusco se centra en el aislamiento social y sus consecuencias. \u201cEnvejecer en soledad no es un problema individual, sino un indicador de fragilidad colectiva\u201d, afirma. Advierte que el debate p\u00fablico debe ir m\u00e1s all\u00e1 de la prolongaci\u00f3n de la vida e incluir el desaf\u00edo de garantizar calidad, v\u00ednculos y sentido.<\/p>\n<p>La Comisi\u00f3n de The Lancet sobre demencia ya reconoce el aislamiento social como un factor de riesgo modificable para la enfermedad de Alzheimer e indica que la soledad sostenida puede duplicar el riesgo de deterioro cognitivo.<\/p>\n<p><small>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.infobae.com\/salud\/ciencia\/\" target=\"_blank\">https:\/\/www.infobae.com\/salud\/ciencia\/<\/a><\/small><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En di\u00e1logo con Infobae, el neur\u00f3logo y decano de la carrera de medicina de la UBA, Luis Ignacio Brusco, habla de la \u201cperipandemia\u201d y explica cada una de las marcas que dej\u00f3 el confinamiento. 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